Un momento

“Llevamos esperando “el momento de Saúl” todo el año”

Tampoco es que hayan sobrado oportunidades. Hizo golazo ante el Barcelona en Liga, y Europa nos ha dado, con el de hoy… ¿tres partidos grandes? Pero vamos, es evidente que jugando veinte metros más abajo de lo normal su capacidad de aparecer mengua, y las exhibiciones de Saúl las asocio con cuestiones ofensivas, la verdad… de ahí que el contexto táctico me resulte más relevante que a ti. En fin, a ver qué tal hoy.
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Es la primera final en tiempo donde el Atleti tiene argumentos ofensivos tan potentes. Vamos, que es la primera donde hay un 9 de verdad desde la final de Copa en el Bernabéu, con aquel Falcao-Costa. La pareja de hoy me aprece algo mejor, aunque aquel equipo tenía muchos jugadores en picos de forma ahora lejos, claro, caso de Gabi, Juanfran, un Filipe sin lesión, etc…
“…aquel equipo tenía muchos jugadores en picos de forma ahora lejos, claro, caso de Gabi, Juanfran, un Filipe sin lesión, etc…”
Y sin la pila de kilómetros en las piernas que han acumulado desde entonces. En las últimas temporadas, jugadores como Koke o Griezmann han aparecido en el top 3 de minutos jugados en toda Europa. Esa tralla se aguanta una temporada, puede que dos, hasta que al jugador se le empieza a ver sin frescura. Increible que sigan compitiendo de esta forma tan brutal.
A mí me parece que Saúl no ha dado ninguna noche grande en lo que va de temporada y que hay múltiples factores tácticos y físicos que lo explican a la perfección en alguien tan joven y todavía en crecimiento.
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A mí me resulta muy relevante el contexto táctico, al igual que el físico. Pero, al margen de eso, el chico apenas ha encontrado la inspiración este año.
Saúl Ñíguez es un rara avis del fútbol actual. No hay duda de que es un centrocampista, no hay duda de que llegando puede ganar partidos y no hay duda de que convive con fotografías que lo han señalado como único en aparecer y erigirse en momentos de gran trascendencia. Pero en su relación con el juego es difícil encontrarle una ubicación, tanto espacial como táctica. No hay una posición concreta que lo acoja, ni una rutina clara de movimientos, sobre todo porque las circunstancias le han obligado a una presumible polivalencia que no han orientado ni encarrilado una evolución definida. Eso seguramente le ha restado algo de presencia y continuidad para una posición tan relacionada con la participación como la de centrocampista.
Y es que entre los cajones en los que se ubican los futbolistas y sus tipologías, ha tenido espacio, especialmente valorado, aquel jugador que tiene posición de partida pero no misión específica. Las posiciones son vistas desde un prisma de posibilidades, modificándose la mentalidad con la que el jugador, el entrenador y el aficionado entienden el molde de una demarcación. Así, los delanteros, los laterales o los porteros hacen cada vez más cosas, en más zonas del campo, con una responsabilidad mayor. En dichas consideraciones, Saúl Ñíguez parece haber ido en dirección opuesta, pues puede jugar en varias posiciones pero en todas se relaciona de manera muy similar. Y esta temporada, jugando la práctica totalidad de partidos en la base de la jugada, apartado de la banda, tampoco ha parecido del todo cómodo. Suelto.